domingo, 25 de diciembre de 2011

EL CHANATE BUCHÓN


Usted sabe como se comporta la gente cuando presume. Se visten a la moda, ropas ligeras, guaraches, etc. Según sea el pájaro es el valor de la ropa. Otra gente traen labios y uñas negras, pelo multicolor, largo y desgreñado o, de a tiro, rapado al coco. Aretes colgados por aquí, allá y hasta donde te dije.
Traje y corbata, pos, para algunas ceremonias. Los políticos y aleluyas agringados se entacuchan a diario aunque sientan el pellejo rostizado.
Hay otras modas, por ejemplo los buchones de Sinaloa: camisas de seda con imágenes religiosas, sombrero tejano, cinto pitiado, guaraches de piel de tortuga, víbora o cocodrilo y, lo principal, una camioneta lustrosa.
A propósito de ello es que surge este chanate buchón. Yo no me había fijado pero el otro día en un estacionamiento a la salida norte de Culiacán se encontraba una camioneta increíblemente lustrosa. Brillaba al sol su negra carrocería y el cromado de sus rines. Hasta invitaba a mirarse en él, aunque los vidrios polarizados, casi negros me rechazaban hostilmente. Estaba con la boca abierta mirando la pikap cuando un chanate grande, de plumaje negro azulado se posó en el espejo lateral del vehículo, abrió con presunción sus alas y comenzó una gran algazara dirigida a una chanatita de plumaje despintado que, haciéndose la disimulada, devoraba unas migas esparcidas por el suelo:
- ¡Cuir! ¡Cuir! Cui – cui – cui - cuir! (¡Mírame! ¡Mírame! ¡Mamacita!) – Le gritaba, presuntuoso.
¡Currucuir – curru - uircuircuir! (¡Fíjate en la camioneta que traigo m’hija!) Presumía con gran escándalo. Se trepó al capacete, se deslizó por el cristal delantero, se asomó al espejo para admirar su hermoso plumaje. Volvió a encaramarse en el techo y ¡nada! Su pajarita ni lo pelaba.
- ¡Currior cuío cuío! ¿Qui qui cuío? (¡Aquí estoy chiquitita! ¿No ves a tu chanate buchón mamacita?) Ella, ni pío. En determinado instante la chanata le concedió una mirada de reojo y emprendiendo el vuelo dejó a su galán prendido del limpiaparabrisas. Éste no tardó ni un segundo en volar tras de su amada sin interrumpir su incesante gorjeo.
- ¡Quir quirri quir …. cuiiiir! (¡Esperame mensa, no seas gacha… sólo estaba presumiendo!)
¿Ya vió? ¡Oiga… si hasta los pájaros son presumidos, qué más será con nosotros.
Aaah. pero aquí no acaba esta historia. El mentado Chanate Buchón sigue apareciendo, y como carece de complejos se mete en la polaca y lo que sea...

YA VERÁN EN LAS PRÓXIMAS ENTRADAS

No hay comentarios:

Publicar un comentario